“Hablar de libertad sin mencionar la responsabilidad me parece absurdo. Las libertades que tomamos son las responsabilidades que asumimos”.
Antonio Escohotado
Hoy existe una mayor conciencia sobre los derechos humanos y se hace mucho énfasis en que “nuestros derechos” sean respetados. Sin quitarle la importancia que esto merece, también es justo señalar que, lamentablemente, existe una menor conciencia sobre los deberes y responsabilidades que tenemos.
Formar en la responsabilidad tiene que ver con hacernos conscientes de ambas realidades. Tenemos una serie de derechos que salvaguardan nuestra dignidad como seres humanos y, al mismo tiempo, tenemos una serie de deberes que tienen que ver con el cuidado personal, con el bien común, con la sana convivencia y con la preservación del medio ambiente.
En las familias, en las instituciones y en la sociedad, nos regimos por una serie de códigos éticos. Unas veces son implícitos (no necesariamente escritos en un manual o reglamento, pero sabemos que deben respetarse) y otras veces son explícitos (plasmados en la Constitución Política, en los reglamentos, etc.). Por lo general, estos códigos éticos contemplan valores, derechos y deberes.
Formar en la responsabilidad implica conocerlos y conducirnos de acuerdo con los códigos éticos de los diversos entornos en los que nos movemos (hogar, colegio u otras instituciones, sociedad).
En este sentido, es responsabilidad de todos los que conformamos la gran familia Plenus (alumnos, padres de familia, docentes, directivos, personal administrativo, de servicio e intendencia) conocer los valores, derechos y deberes expresados en los Reglamentos de convivencia de cada sección, el Manual de Prevención y Atención de Riesgos, el Reglamento General de Extraescolares y el Manual del Colaborador. ¡Démonos a la tarea de leerlos, conocerlos y, especialmente, vivirlos!
