La empatía es la habilidad que tenemos para conectar verdadera y profundamente con el otro. Muchas veces pensamos en la empatía como la capacidad que tiene una persona para ponerse en los zapatos del otro y de sentir lo que siente, cuando ese otro está en una situación difícil, dolorosa o problemática. Pero la empatía es un valor para todo momento, lo esencial de esta virtud está en la capacidad de conectar con los demás.
La gratitud, según la RAE, es el “sentimiento que obliga a una persona a estimar el beneficio o favor que otra le ha hecho o ha querido hacer, y a corresponderle de alguna manera” (https://dle.rae.es/gratitud). La gratitud, en nuestras palabras, es una emoción y al mismo tiempo una habilidad, que experimentamos cuando reconocemos y valoramos lo que tenemos o lo que se nos da.
Empatía y gratitud, son dos virtudes que están en sintonía, se retroalimentan y conforman un círculo virtuoso: de la empatía a la gratitud y de ésta a la empatía. Este círculo nos ayuda a vencer la ilusión de la autosuficiencia y nos permite reconocernos como seres interdependientes, para valorar lo que el otro hace, estar en sintonía con su vida y agradecer su presencia, sus acciones y su esfuerzo.
La familia es el lugar ideal para vivir la empatía y la gratitud. Es un espacio para conectar y agradecer: el esposo que valora lo que hace la esposa y viceversa, los hijos que valoran lo que papá y mamá realizan por el bienestar familiar, los papás que comprenden el esfuerzo cotidiano de los hijos, y todo ello permite que se viva en un ambiente de gratitud.
La empatía y gratitud en el Colegio: los alumnos que se ponen en los zapatos del docente, reconocen la presencia y el esfuerzo que realiza día con día y se viven agradecidos con ellos. Los docentes valoran el esfuerzo, acciones y presencia de los alumnos, lo que permite un ambiente de gratitud en el aula, un ambiente propicio para el aprendizaje.
La empatía y gratitud con las personas que mantienen el Colegio limpio, en orden y dispuesto para que docentes, alumnos, directivos y padres de familia realicemos nuestra actividades cotidianas. Empatía y gratitud porque valoramos y nos ponemos en sus zapatos, no solamente para devolver un gracias, sino también para colaborar en mantener limpio y en orden el lugar que ocupamos.
Vivir la empatía abre nuestra mirada para descubrir múltiples motivos para vivirnos desde la gratitud. La empatía cotidiana y la gratitud activa, son el círculo virtuoso que queremos vivir y promover en nuestro Colegio Plenus.
