“Por eso, renuncien a la mentira y digan siempre la verdad a su prójimo, ya que todos somos miembros los unos de los otros. El que robaba, que deje de robar y se ponga a trabajar honestamente con sus manos para poder ayudar al que está necesitado. No digan palabras inconvenientes; al contrario, que sus palabras sean siempre buenas, para que resulten edificantes cuando sea necesario y hagan bien a aquellos que las escuchan”. (Efesios 4, 25.28-29)
Una de las características de la virtud de la honestidad es que engloba diversos valores. Una persona honesta se caracteriza por ser sincera, veraz, auténtica, honrada, franca y congruente.
El texto de la Carta de San Pablo a los Efesios nos propone la sinceridad como valor clave para crecer como Familia Plenus, edificándonos mutuamente con acciones y palabras.
La sinceridad es la forma de expresarnos sin mentiras ni fingimientos. El término está asociado a la veracidad y a la honradez e implica el respeto por la verdad. Quien es sincero, dice la verdad. Es un valor que caracteriza a las personas por su actitud coherente, basada en la veracidad de sus palabras y acciones. La persona sincera es aquella que dice y actúa conforme a lo que piensa o cree. No tiene dobleces ni intenciones ocultas, no busca intrigar ni perjudicar a nadie, y nunca utiliza el fingimiento, la hipocresía o el engaño.
Decir la verdad no es el único límite visible de este valor, también se evidencia en nuestras actitudes. La sinceridad implica la autenticidad, mostrarnos tal como somos sin falsear nuestra identidad.
No sólo debemos decir la verdad para ser sinceros, sino también actuar conforme a la verdad. Ello resulta un requisito indispensable para la sinceridad. Si nos mostramos tal cual somos en la realidad, somos congruentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos.
En el Colegio Plenus queremos que nuestros alumnos se caractericen por ser honestos, que amen el valor de la sinceridad, de la honradez y de la veracidad, que tengan el valor de ser auténticos, de mostrarse tal como son y de decir siempre la verdad.
Fuente: Andrés Manuel Landaeta, en: seryhumano.com