El respeto se gesta en casa y se expresa en la vida cotidiana

Por: Coordinación de Formación

Colegio Plenus Gral C 2024 2025 0022 E

Lo que los padres de familia formamos en nuestros hijos en el ámbito familiar (valores, hábitos, modales, actitudes, comportamientos), ellos lo expresan en la interacción social con los demás… si saluda, si respeta a los demás, si da gracias, si deja limpia la mesa donde come… etc. Todo es reflejo de lo que se recibe y se forma en el hogar. Así, el respeto se gesta en casa y se expresa en la vida cotidiana. 

Pensando en la importancia de educar y formar a nuestros hijos e hijas en el valor del respeto a los demás, les comparto las siguientes ideas, tomadas de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, sobre el amor en la familia, en el que el Papa Francisco nos recuerda que “la familia es la primera escuela de los valores humanos, en la que se aprende el buen uso de la libertad.” (Amoris Laetitia 274).

“Es necesario desarrollar hábitos. Las costumbres adquiridas desde niños tienen una función positiva, ayudando a que los grandes valores interiorizados se traduzcan en comportamientos externos sanos y estables. Alguien puede tener sentimientos sociables y una buena disposición hacia los demás, pero si durante mucho tiempo no se ha habituado por la insistencia de los mayores a decir «por favor», «permiso», «gracias», su buena disposición interior no se traducirá fácilmente en estas expresiones”. (Amoris Laetitia 266).

“Es indispensable sensibilizar al niño o al adolescente para que advierta que las malas acciones tienen consecuencias. Hay que despertar la capacidad de ponerse en el lugar del otro y de dolerse por su sufrimiento cuando se le ha hecho daño. Es importante también orientar al niño con firmeza a que pida perdón y repare el daño realizado a los demás”. (Amoris Laetitia 268).

“La familia es el ámbito de la socialización primaria, porque es el primer lugar donde se aprende a colocarse frente al otro, a escuchar, a compartir, a soportar, a respetar, a ayudar, a convivir. La tarea educativa tiene que despertar el sentimiento del mundo y de la sociedad como hogar, es una educación para saber «habitar», más allá de los límites de la propia casa. En el contexto familiar se enseña a recuperar la vecindad, el cuidado, el saludo. Allí se rompe el primer cerco del mortal egoísmo para reconocer que vivimos junto a otros, con otros, que son dignos de nuestra atención, de nuestra amabilidad, de nuestro afecto: el estar juntos en la vecindad, cruzándonos en distintos momentos del día, preocupándonos por lo que a todos nos afecta, socorriéndonos mutuamente en las pequeñas cosas cotidianas. La familia tiene que inventar todos los días nuevas formas de promover el reconocimiento mutuo”. (Amoris Laetitia 276).

El respeto es un valor institucional en el Colegio Plenus y queremos que sea la base de nuestra convivencia diaria. Si bien es un valor que se cultiva desde el hogar, Plenus es el espacio donde nuestros niños, adolescentes y jóvenes interactúan, aprenden y lo ponen en práctica.

Siendo el respeto un valor en constante formación, les pedimos que, en diálogo con sus hijos e hijas, retomen y revisen cómo ellos están viviendo el valor del respeto desde actitudes y acciones cotidianas. Para enriquecer este diálogo, pueden explorar juntos algunas situaciones:

En el trato diario con los demás: ¿Recordamos saludar, dar las gracias y pedir por favor? Estas palabras sencillas son la primera muestra de respeto hacia los demás.

Ante una corrección: ¿Cómo reaccionamos cuando nos llaman la atención? Si lo hacen de forma respetuosa o se molestan, si reconocen o no sus acciones o comportamiento.

En el aula: ¿Sabemos guardar silencio cuando es necesario, seguir indicaciones y respetar las opiniones de nuestros compañeros? El aula es el espacio vital donde el respeto a los demás es esencial para favorecer un ambiente de aprendizaje.

En espacios comunes (comedor, canchas): ¿Cuidamos los espacios que son de todos, recogemos nuestra basura y dejamos el lugar como nos gustaría encontrarlo?

En la convivencia entre compañeros: ¿Tratamos a los compañeros con respeto y amabilidad, respetamos sus pertenencias y su espacio personal, evitamos bromas o acciones que dañen su integridad? 

En el mundo digital: ¿Usamos un lenguaje respetuoso, cuidamos nuestra imagen y la de los demás, y evitamos compartir contenido que pueda herir o avergonzar”

Fuente:
Papa Francisco, Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, sobre el amor en la familia, en: vatican.va