Como padres de familia sabemos que tenemos el reto de formar la virtud de la fortaleza en nuestros hijos, pero también es necesario estar atentos a que nuestras palabras, acciones o actitudes no deformen en ellos esta virtud.
Tania Castro, psicóloga, asegura que si de criar hijos rebeldes se trata, la fórmula perfecta es descuidar aspectos básicos de crianza, como son los límites y la disciplina, combinado con el desinterés de los padres por aprender buenas prácticas. “No hay niños modelo ni padres perfectos, lo que se requiere es esfuerzo, constancia y amor en su educación”. Para ella, hay cinco errores comunes que los padres cometemos al educar a nuestros hijos:
1. Darles todo lo que piden. Este es el peor error y más utilizado, pues los padres recurren a un “amor mal entendido”. A veces les dan objetos materiales en exceso por culpa, por no poder compartir más tiempo con ellos, o bien, para subsanar una carencia del pasado.
2. No enseñarles valores. Los valores se deben inculcar a los niños desde sus primeros años, explica la especialista, “sobre todo cuando comienza la vida escolar, pues deben de saber que hay reglas de sana convivencia que deben respetar”. Detalla que, si crecen sin saber que hay reglas y deben respetar a autoridades como los maestros, muy probablemente tendrán problemas para relacionarse con otros en su etapa adulta.
3. Celebrarles las malas conductas. Los niños siempre buscan el amor y reconocimiento de su familia; cuando sus padres les celebran comportamientos groseros o decir malas palabras, los hijos creen que eso está bien. “Cuando los niños repitan esas conductas con otras personas o con sus compañeros, tendrán problemas por esa conducta mal encauzada, pero no entenderán la razón, pues sus padres no les explicaron que esa grosería no es aceptable”.
4. Ausencia de límites. Durante el crecimiento de una persona, los límites y normas son básicos, pues se vuelven una referencia, un camino. Si se les permite hacer todo, crecerán con problemas emocionales y de conducta, pues no sabrán ser disciplinados.
5. Ser padres incoherentes. “Los niños no se educan solamente con palabras, ellos aprenden de lo que ven. Por ejemplo, si su familia les prohíbe tomar refresco durante la comida, pero sus padres sí lo beben, entonces se confunden, pues reciben un doble mensaje, ¿por qué ellos sí y yo no?”. Lo importante es explicarle las razones por las que un comportamiento no es el más saludable o el correcto. Las familias deben de esforzarse por ser coherentes en su decir y actuar”.
Fuente: desdelafe.mx