Cuaresma: Cultivar la amabilidad

Colegio Plenus Gral C 2024 2025 0022 E

El Papa León XIV, en su mensaje sobre el tiempo de la Cuaresma, nos recuerda que “este es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas”. Poner el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, es la primera invitación para este tiempo de conversión.

Como segunda invitación, nos propone la escucha, como actitud esencial de este tiempo de conversión y preparación. Dice el Papa León, que “la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro”. Escuchar a Dios, escuchar qué dice nuestro corazón, nuestras necesidades e inquietudes, escuchar a los demás: “Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida».

La tercera invitación es al ayuno y la abstinencia, reconociendo en estas prácticas un camino para educar el corazón: “El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien”. El Papa León nos recuerda la necesidad de vivir el ayuno con fe y humildad y, especialmente, permaneciendo arraigados en la comunión con el Dios.

La cuarta invitación se desprende de la anterior: “me gustaría invitarles -dice el Papa León- a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.

En nuestro Colegio, deseamos que la escucha, el ayuno y el abstenernos de palabras que lastiman a los demás nos dispongan el corazón para poner el misterio de Dios en el centro de nuestra vida y marquen el comienzo de una manera más amable de vivirnos en relación con los demás.

Asumamos el reto de desarmar el lenguaje ofensivo e hiriente, y adoptemos una actitud amable, para que con gestos y palabras hagamos posible un ambiente de paz y esperanza.

Fuente: Mensaje del Santo Padre León XIV para la Cuaresma de 2026, tomado de press.vatican.va