El aceite del respeto

Por: Coordinación de Formación

Recordamos hoy el simbolismo de la lámpara de aceite de nuestra primera Misa del ciclo escolar,   donde cada uno de nosotros somos como esas lámparas de aceite, en las que el contenido es lo que permite que nuestra luz resplandezca, pero también puede suceder que lo que portamos opaque apague nuestra luz.

Padres de familia, nuestros hijos son esas lámparas de aceite; docentes, nuestros alumnos son esas lámparas… hoy queremos poner en ellos el aceite del respeto, para que esta virtud resplandezca en ellos.

Sabemos que hay de aceites a aceites, algunos de mayor calidad. El respeto no es cualquier aceite, es o debería ser un aceite esencial en nuestras vidas, pero ¿Cuál es la esencia del respeto, qué es lo que lo hace tan especial? 

Preguntado a Misses y Profes de nuestro Colegio Plenus sobre cuál consideran que es la esencia del respeto, me compartieron lo siguiente:

“Amar a Dios, el creador de todo, el respeto muestra mi amor por su creación”. Miss Lore Z.

“La esencia del respeto es la comunicación, saber hablar y escuchar, ambas son importantes. También la dignidad y autovaloración a uno mismo; el respeto empieza con uno mismo para poder respetar a los demás”. Profe Benny.

“Considero que la esencia del respeto es reconocer el valor de cada persona y darle su justo valor”. Miss Caro G.

“Aceptar al otro como es”. Profe Héctor.

“No herir a los demás”. Miss Meli V.

“Permitirte ser y permitir ser a la otra persona. Más breve, amarte y amar la esencia del ser”. Miss Elsa.

“Es un acto de educación y consideración hacia los demás en valor del cuidado de la dignidad”, Miss Pao.

“Es escuchar, ver, conocer y vivir sin emitir un juicio”. Miss Lore P.

“Ser consciente de tus acciones y la repercusión que tienen en los demás y en tu vida”. Miss Azul.

“Preocuparse por cómo se trata a otra persona”, Miss Laura O.

“La regla de oro: tratar a los demás como me gustaría ser tratado”. Miss Angie P.

Queremos que la luz del respeto resplandezca en cada uno de nuestros alumnos, que este valor sea esencial en ellos, que se distingan por su amor y respeto a Dios, a su creación y a la vida; que se valoren así mismos y reconozcan su dignidad personal y valoren la dignidad de los demás, que se amen a sí mismos y sean capaces de amar a los demás sin prejuicios, que sean capaces de levantar la mirada (dejar de verse a sí mismos) y sean capaces mirar, reconocer y valorar a las personas que tienen enfrente y que la dignidad y valor que se dan a sí mismos se traduzca en un acto de amor y de respeto a los demás.