“La gratitud es la insignia del cristiano”.
(Papa Francisco)
Durante este tiempo hemos estado reflexionando sobre el valor de la empatía, inspirados en la vida y ejemplo de Jesús de Nazareth, con la pregunta cotidiana ¿Que es lo que haría Jesús (WWJD), para que nosotros, así como él, pasemos por la vida haciendo el bien.
También hemos conectado la empatía y la gratitud, reconociendo que éstos valores se retroalimentan mutuamente, formando un círculo virtuoso, que podemos vivir cotidianamente.
El Papa, en una reflexión en la oración del Ángelus (domingo 28 de junio de 2020), tomando como base el texto de Mateo 10, 37-42 habló de la gratitud como un rasgo característico de los cristianos:
“La plenitud de la vida y la alegría se encuentra al entregarse por el Evangelio y por los hermanos, con apertura, aceptación y benevolencia. De este modo, podemos experimentar la generosidad y la gratitud de Dios. Nos lo recuerda Jesús: «El que los recibe a ustedes me recibe a mí […]. Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños […] no perderá su recompensa» (vv. 40; 42). La generosa gratitud de Dios Padre tiene en cuenta hasta el más pequeño gesto de amor y de servicio prestado a nuestros hermanos. En estos días, un sacerdote me contó que se había conmovido porque un niño de la parroquia se le acercó y le dijo: “Padre, estos son mis ahorros, una cosa pequeña, es para sus pobres, para aquellos que hoy lo necesitan a causa de la pandemia”. ¡Pequeña cosa, pero grande! Es una gratitud contagiosa que nos ayuda a cada uno de nosotros a mostrar gratitud hacia aquellos que se preocupan por nuestras necesidades. La gratitud, el reconocimiento, es en primer lugar una señal de buenos modales, pero también es una característica distintiva del cristiano. Es un simple pero genuino signo del reino de Dios, que es el reino del amor gratuito y generoso”.
Parafraseando la frase del Papa Fancisco, diríamos que “la gratitud es el rasgo característico de quienes formamos nuestra gran familia Plenus”. Empatía y gratitud, no son valores de temporada, de un mes específico o de un día. En nuestro Colegio, trabajamos cotidianamente para que sean la manera habitual de relacionarnos. Así, la empatía y gratitud son el corazón de nuestro Bearsgiving, que puede traducirse de diversas maneras:
- Caminar de la experiencia de sentirnos profundamente amados por Dios, por nuestros padres, familiares y amigos, a la experiencia de la gratitud.
- Nuestra gratitud brota de la experiencia de reconocer las bendiciones que recibimos y del deseo de ser una bendición para los demás.
- Somos una comunidad en la que el amor y la empatía se transforman en gestos de gratitud y solidaridad hacia los demás.
- No es “algo que hacemos”, define quienes somos: ¡Bearsgiving: Osos amando, osos donando!
Fuente para el texto del Papa Francisco: www.vatican.va
