Estamos terminando el mes de septiembre y con él las reflexiones sobre el valor de la responsabilidad. Lo que no significa que dejemos de trabajar e insistir en la formación de este valor.
Hoy les compartimos algunas áreas de oportunidad en las que podemos seguir trabajando, para que nuestros niños, adolescentes y jóvenes se apropien de este valor.
Conocimiento del Reglamento de Convivencia de cada sección, especialmente lo que se refiere a: el uniforme y la presentación personal, el uso de celulares o dispositivos electrónicos, la asistencia y puntualidad y las normas de convivencia.
Esto le permitirá al alumno, y a nosotros como padres de familia, desarrollar el valor de la responsabilidad en aspectos como presentación personal (uniforme, código de vestimenta para los viernes, uñas, cabello, etc.), así como el tipo de dispositivos electrónicos que pueden usar, en qué momentos y cuáles no pueden usar tanto en la jornada escolar como extraescolar.
Comportamiento adecuado. Cuidar la manera de comportarse en el aula para favorecer un ambiente adecuado para la enseñanza y aprendizaje.
Es importante que cada alumno vaya desarrollando un sentido de responsabilidad y sepa cómo comportarse dentro y fuera del aula. Es importante recordarles a nuestros hijos que la mayor responsabilidad que tienen es la académica, para que ellos se vayan haciendo responsables de su aprendizaje y de la manera de comportarse en el aula.
Seguir desarrollando la responsabilidad del cuidado de objetos personales, como útiles escolares, uniformes, instrumentos deportivos, mochilas, loncheras, etc.
Como padres de familia nos corresponde formar a nuestros hijos en el cuidado y uso de todo aquello que les brindamos para su permanencia en la jornada escolar y extraescolar. Que sepan el valor de las cosas, que se responsabilicen de cada cosa que llevan al Colegio.
Estamos iniciando la quinta semana y en el túnel hay infinidad de cosas olvidadas o “perdidas”. Como padres de familia nos corresponde revisar qué llevan a casa y qué se les olvidó; y si algo olvidaron, insistir en que ellos lo busquen y recuperen.
Trabajar en la responsabilidad y hábito del cumplimiento de las tareas, que aprendan a organizarse y a gestionar su tiempo para la realización de sus tareas o proyectos.
Un ejemplo: en freetime en cafetería vemos algunos alumnos ocupando su tiempo en avanzar tareas, otros pueden pasarse una o dos horas sin preocuparse de realizar o adelantar tareas. Los alumnos que han desarrollado la responsabilidad de entregar tareas en tiempo y forma tienen mayor probabilidad de tener éxito académico.
Asistencia y cumplimento de actividades extraescolares. Estas actividades, además de brindarles el desarrollo artístico o deportivo, les está formando en el valor de la responsabilidad.
Responsabilidad y cuidado de las instalaciones escolares. Todos los alumnos tienen el derecho de usar las instalaciones, pero también tienen la responsabilidad de usarlas correctamente y de mantenerlas en buen estado.
Un ejemplo: la hora del lunch, donde sea que la tomen (cafetería, gradas de las canchas de básquet o de futbol), hay alumnos que se hacen responsables de la basura que generan, otros comen y no les importa dejar basura en mesas o gradas.
El desarrollo y vivencia del valor de la responsabilidad es tarea de todos: alumnos, padres de familia y personal del Colegio, cada uno en su ámbito. Nuestra tarea como padres de familia es seguir formando en este valor a nuestros hijos. Lo que formamos en casa se refleja en el Colegio.
Es cierto que mientras nuestros hijos van creciendo les damos mayor autonomía para gestionar su responsabilidad, pero es deber nuestro, como padres de familia, estar atentos a la manera en que expresan o viven el valor de la responsabilidad.
Si tus hijos o hijas están ya en Secundaria o Prepa, dales mayor autonomía, pero no los sueltes, revisa periódicamente con ellos cómo están viviendo el valor de la responsabilidad en los distintos elementos mencionados en este texto.