Levantar la mirada y observar a las personas que están a nuestro alrededor o mirarnos a nosotros mismos para analizar nuestras actitudes, nos puede enseñar mucho sobre las enfermedades que hoy aquejan a la humanidad: Indiferencia, egocentrismo, individualismo y ensimismamiento.
Desglosando cada uno:
- Indiferencia: el mundo y los demás han dejado de dolernos e interesarnos…
- Egocentrismo: ponemos nuestro yo al centro de todo, lo demás no es tan importante. Interesa lo que yo quiero, lo que yo pienso, lo que yo siento… Se hace presente el “homo-selfie”: el “yo” retratado de mil formas en diferentes ámbitos, donde no importa el contexto sino el “yo” en ese contexto.
- Individualismo: Evidentemente esto tiene su vertiente positiva y negativa. En extremo lleva a la persona a sentirse autosuficiente, excluyendo la presencia y participación de otros.
- Ensimismamiento: La persona está volcada en sí misma. La imagen que describe esto es la persona con celular en mano, encorvada hacia sí misma, envuelta en una especie de “caparazón virtual” que la “protege” del entorno.
La Iglesia, en su sabiduría, nos propone caminos y experiencias “terapéuticas”, que nos llevan a sanar interiormente. El tiempo del Adviento es precisamente una invitación a sanar nuestro tan marcado individualismo, que nos ha llevado a la indiferencia, egocentrismo y ensimismamiento. El Adviento es una llamada atenta y urgente a la generosidad, una llamada a salir de nosotros mismos, una llamada a abrirnos a los demás para dar y darnos, una llamada a hacer más agradable la vida de los demás.
El Adviento es una invitación a abrirse a la experiencia de Dios que viene en camino. Es la invitación a abrirle tu corazón a Jesús, para que su vida y su palabra nos impulsen a salir al encuentro de los demás. El Adviento no es una “espera pasiva”, implica movimiento, implica salir de uno mismo: ¡Porque Jesús ya viene, sales a su encuentro, te mueves hacia Él!
Hoy lunes 15 de diciembre, nos quedan 9 días de Adviento y 10 días para la Navidad. Les proponemos vivir un Adviento generoso, que sea una manera de preparar un camino para que Jesús venga a nuestro encuentro y, al mismo tiempo, un Adviento que implique una salida de nuestro egocentrismo a la generosidad, realizando día a día una pequeña acción que te permita abrir poco a poco el corazón.
Les sugerimos algunas acciones para estos días, del 16 al 21 de diciembre… los días restantes dependerán de la creatividad y generosidad de cada uno. Éstas son sólo sugerencias, ustedes pueden proponer sus propias acciones, lo importante es hacer algo que nos mueva hacia los demás:
Día 16: Procura dejar a un lado una tarde o el día completo el teléfono celular, tablet, videojuegos, etc… para que te des cuenta de tu dependencia a ese dispositivo y haz silencio interior para escuchar tus verdaderas necesidades.
Día 17: Observa a alguna persona que viva contigo (papá, mamá, hermanos), trata de pensar qué necesita en ese momento y haz algo a su favor.
Día 18: Ponte en contacto con algún familiar o amigo con el que hace tiempo no has tenido comunicación y actualizate en saber cómo está, qué ha pasado con él.
Día 19: Realiza pequeños gestos de amabilidad hacia los demás, como saludar a las personas, dar gracias, pedir un favor, haciendo el esfuerzo de mirarles a los ojos.
Día 20: Revisa tu ropa, zapatos o juguetes, seguro hay cosas en buen estado que ya no utilizas y busca compartirlo con alguna persona o institución.
Día 21: Prepárate para un encuentro con Dios, date un tiempo de oración, haz el espacio para encontrarte con Él. Lee un texto de la Palabra de Dios, e intenta escuchar qué te dice Dios a través de ese texto.
